jueves, 7 de marzo de 2013

ACERCA DE LA MASONERÍA

Acerca de la MASONERÍA



La masonería se presenta como una organización de orientación filosófica, pero en realidad tiene las características de una religión: Da culto al "Gran Arquitecto del Universo", formula sus propias doctrinas, por ejemplo sobre el camino de salvación y la retribución después de la muerte. Tiene su propio código de moral, templos, altares, jerarquía, ritos de iniciación y ritos fúnebres, vestimentas rituales, días festivos, y oraciones propias.
La filosofía masona exalta la capacidad de la mente y la lógica sin tomar en cuenta la necesidad de la gracia y la misericordia divina nuestra plena realización y salvación. Ignora la realidad del pecado. Por lo tanto no considera la eficacia de la Cruz ni la vida en el Espíritu Santo que los cristianos recibimos en la Iglesia. Las doctrinas de la masonería contradicen la fe católica y por eso la Iglesia ha declarado que no se puede ser católico y masón. porque ambas se contradicen en lo esencial. Al mismo tiempo aclaramos que, aunque rechazamos los errores de la masonería, no guardamos animosidad contra los masones. El amor de Cristo nos mueve a amar a todos. Ese mismo amor exige que hablemos la verdad que lleva a la salvación.

Muchos masones desconocen la ideología de su propia organización. Hay dos razones para esto: Primero, la masonería tienen muchos grados y los secretos de los grados superiores son desconocidos por los inferiores. Segundo, parece que algunas logias modernas han optado por mantenerse al margen de la ideología de su organización.
No pretendemos una presentación exhaustiva sino solo algunos puntos básicos para aquellos que desean saber por qué los católicos no deben ser masones.

Orígenes

El profesor don Ricardo de la Cierva, historiador e investigador, ha dedicado muchos años de su vida al estudio de la masonería afirma que : "la masonería tiene una tesis fundamental: su esencia sólo puede ser comprendida por un masón. Esta tesis tiene un precedente en el siglo I después de Cristo, en los gnósticos, que buscaban la gnosis, el conocimiento profundo, y que afirmaban poder alcanzarlo sólo ellos. Ya el Papa León XIII, en su encíclica "In eminenti", explicaba que "la masonería es la actualización del paganismo antiguo y el gnosticismo". El gnosticismo nació como una reacción pagana contra el cristianismo, y se ha venido reproduciendo a lo largo de la Historia hasta hoy. Se puede afirmar que la masonería es una organización que tiene como fin fundamental acabar con el cristianismo, implantar la secularización en la sociedad, y esto se puede ver en la lectura de los rituales masónicos". -Revista "Alfa y Omega" La masonería toma su nombre del antiguo gremio de los masones. Éstos eran los artesanos que trabajaban la piedra en la construcción de grandes obras. Con el declive de la construcción de las grandes catedrales en Europa y la propagación del protestantismo, los gremios de masones comenzaron a decaer y para sobrevivir comenzaron a recibir miembros que no eran masones de oficio. Con el tiempo, estos últimos se hicieron mayoría y los gremios perdieron su propósito original. Pasaron a ser fraternidades con el fin de hacer contactos de negocios y discutir las nuevas ideas que se propagaban en Europa.
La fundación de la masonería moderna podría precisarse en 1717 con la unión en Londres de cuatro gremios para formar la Gran Logia Masónica como liga universal de la humanidad. De aquí pronto pasó a Francia donde se fundó "El Gran Oriente de Francia" en 1736.

Una identidad anticatólica.

Conceptos Masónicos
Dios: Dios es el "Gran Arquitecto" que aparece como un concepto y no como persona. De hecho, en 1887 la logia masónica del "Gran Oriente" (de la que se inspira por lo general la Masonería en América Latina) formalmente eliminó la necesidad de que sus miembros crean en Dios o en la inmortalidad del alma. Los símbolos cristianos de la cultura recibieron una interpretación secular. Así, la cruz pasó a ser un mero símbolo de la naturaleza sin mayor trascendencia. Las letras "INRI" sobre la cruz de Jesús, pasaron a significar "Igne Natura Renovatur Integra" (el fuego de la naturaleza lo renueva todo), lo cual es un absurdo. (su verdadero significado es: "Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum", Jesús de Nazaret Rey de los Judíos).
Vean entrevista al "Gran Maestre" de Argentina... No hace más que confirmar su relativismo y antidogmatismo, y el culto acérrimo a la razón.
Jesús: Se refiere a Jesucristo como el apóstol mayor de la humanidad, por haber superado el fanatismo de los romanos y de los sacerdotes. Jesús es "el Gran Maestro", pero, para no ofender a otras religiones, el nombre de Jesús quedó prohibido en la logia.

El secretismo y los ritos de iniciación.

La masonería cela a los miembros en los ritos de iniciación. Los candidatos deben hacer juramentos de no revelar en absoluto los "secretos" de la masonería. Cada masón desconoce lo que enseñan y hacen en los grados superiores. Por esa razón muchos masones de grados inferiores no saben la verdadera naturaleza de la masonería.


Luz: Como el cristianismo, la masonería expresa el deseo de buscar "luz", pero en la masonería la luz no es Cristo. Mas bien asegura a los iniciados que recibirán la luz de la instrucción espiritual (masónica) y que tendrán descanso eterno en la "logia celestial" si viven y mueren según los principios masónicos.
La Masonería tiene una extensa jerarquía compuesta por 33 grados.

-Primer Grado: El masón "Aprendiz" jura: "No revelaré ninguno de los secretos de la masonería, bajo pena de que me corten el cuello".
-Segundo Grado: El masón "Compañero" jura: "No revelaré jamás ninguno de los secretos de la masonería a los que no son masones, ni siquiera a los Aprendices, y esto bajo pena de que me arranquen el corazón y de que mi cuerpo sea arrojado a los cuervos".

- En el grado 18° se enseña al iniciando la naturaleza de Lucifer en cuanto Ángel de la Luz; y se celebra una parodia de misa con pan y vino "consagrados" por el Venerable Maestro de la Logia.
- En el ritual de iniciación del grado 29° el iniciando pisa y escupe sobre un crucifijo, al que considera como signo de destrucción y muerte oprobiosa.

- Al llegar al treintavo grado (llamado "Kadosh"), se debe pisar la tiara papal y la corona real, simbolizando el repudio a sus mayores enemigos, la Iglesia y el Estado. Entonces se jura liberar a la humanidad "de las ataduras del despotismo" (que se refiere, sobre todo a la Iglesia Católica).
Gabriel López de Rojas, quien fuera iniciado a la masonería en los más altos grados del Rito Escocés Antiguo y es fundador de la organización paramasónica Orden Illuminati asegura que la leyenda masónica de Hiram Abiff, asociada al tercer grado masónico es claramente luciferina.

Los masones se consideran "libre-pensadores" para opinar sin contar con la Biblia o la Iglesia (a la que consideran una tiranía) y sin embargo están atados a la logia.
La influencia masónica es poderosa tanto en la política como en los negocios. Cuando los masones han tomado control de un gobierno, como en Francia en 1877 y en Portugal en 1910, han establecido leyes para restringir las actividades de la Iglesia. El continente americano ha sido también profundamente afectado por la masonería. Muchos líderes tanto de la corona española como de los movimientos independentistas fueron masones. La masonería sigue muy presente en los grupos de poder.

¿Por qué tantos caen en la Masonería?
La Masonería es producto del alejamiento de Dios en que los hombres han caído. Su influencia sobre los hispanos es favorecida por el machismo que considera la práctica cristiana como propia solo de las mujeres. La participación en la logia masónica se ha presentado como una alternativa para los hombres, donde, en vez de someterse a Dios, hablan de negocios y hacen contactos según sus intereses. Esto ha profundizado la crisis de falsa identidad masculina. Las consecuencias han sido graves tanto para la familia como para la sociedad.

Hay que tener en cuenta que muchos entran en la masonería buscando favorecerse de su poderosa red de contactos e influencias. Es una gran tentación el percibir las oportunidades que se abren en los negocios y trabajos para los miembros de la logia. Los masones suelen ayudarse entre ellos y tienen algunas obras benéficas. Está también el atractivo para los hombres en creerse que entran en un grupo elite de "librepensadores".

Sin duda, muchos están confundidos y creen que pueden ser católicos y masones. Quedan sinceramente consternados al conocer la posición de la Iglesia contra la Masonería. Cuando se les explican las razones no lo pueden creer. Dicen que su logia no es así. Es cierto que algunas logias ya no tienen la agresividad tradicional contra la Iglesia, pero la filosofía sigue siendo la misma.

Hay además que tomar en cuenta que los miembros de bajo rango no saben la realidad oscura de la masonería porque se les esconde hasta que suban de grado y estén más influenciados y comprometidos.

Un masón que se llama católico escribió un artículo asegurando que los grados de la Masonería son complementarios con las creencias de "cualquier religión que crea en Dios". No podía comprender el "fanatismo" de "algunos" en la Iglesia que condenan la Masonería (el "algunos" al que se refiere son en realidad todos los papas desde el año 1738). Más adelante, en el mismo artículo se lee: "la Masonería me ha inspirado a ser tolerante y aprender de las otras religiones. He leído con gran interés la Kabala, el Korán... todos los masones adoran al mismo Dios."

Parece por este escrito que en su logia no atacan directamente a la Iglesia católica, pero ocurrió algo que a veces es peor: lograron confundirle de tal modo que no ve la diferencia entre leer la Biblia y la Kabala (escritos del ocultismo). Busca ambas lecturas "con gran interés". Ha confundido la tolerancia (respeto a las creencias ajenas) con el sincretismo (mezcla de creencias uniendo la verdad y el error).

En la masonería moderna, por lo general, hay menos agresividad abierta contra la Iglesia. No se duda que haya habido algunos cambios, pero en todo caso continúan latentes los mismos principios. ¿Por qué seguir en una asociación que está esencialmente errada y es dañina para el alma?.

La Masonería y Fátima.

Fue en un Portugal dominado por los masones en que se apareció la Virgen de Fátima en 1917. Como consecuencia, las órdenes religiosas fueron suprimidas, confiscaron las propiedades de la Iglesia y se quiso cortar su contacto con Roma. Es de notar que la Virgen se aparece en el bicentenario de la fundación de la Masonería. Ante un mundo dominado por sociedades secretas, la Virgen nos ofrece sus propios secretos. Realmente se trata de una batalla espiritual.

La Virgen viene para advertirnos de los peligros en que se encuentra la humanidad. Graves errores amenazan nuestra salvación. La Virgen nos pide que renunciemos al pecado y volvamos a Dios. En 1917 surge el Comunismo. Pero el aviso del cielo va mas allá del mal del comunismo. Va a la raíz que es la filosofía moderna que se rebela contra Dios y es conocida con el nombre general de Humanismo Secular. Esta filosofía, primero produjo la Masonería. Más tarde, y como consecuencia lógica de la Masonería, aparece el Comunismo.

En 1917, año de las apariciones, ocurrieron la revueltas en Roma inspiradas por la Masonería que clamaba por el fin del papado. En el mismo año surgió el código de ley canónica (Ver abajo) que explícitamente condena la Masonería. Mientras tanto, los pastorcitos estaban directamente amenazados por la Masonería. Arturo de Oliveira Santos, quién arrojó en la cárcel a Lucía, Jacinta y Francisco y amenazó con matarlos, era miembro de la temida autoridad masónica que gobernaba Portugal.

Qué dice la Iglesia de la Masonería

La oposición de la Iglesia a la Masonería se fundamenta en:
- Su violación del Primer Mandamiento ("Amar a Dios sobre todas las cosas"): Los masones tienen un concepto de la divinidad opuesto al de la revelación judeo-cristiana. No aceptan al Dios Trino, único y verdadero. Su deidad es impersonal. El falso dios de la razón.

- Su violación del Segundo Mandamiento ("No tomarás su Santo Nombre en vano"): El grave abuso de los juramentos en nombre de Dios. Formalmente invocan la deidad en sus ritos de iniciación para sujetar al hombre, bajo sanciones directas, a objetivos contrarios a la voluntad divina,

- Su rechazo a la Iglesia Católica, la cual intentan destruir: Su objetivo de destruir la Iglesia está ampliamente documentado.
El 24 de abril, de 1738 (21 años después de la fundación de la Masonería) Clemente XII escribió IN EMINENTI, la primera encíclica contra la Masonería. Desde entonces ha estado prohibido para los católicos entrar en la Masonería. (Los ortodoxos y algunos grupos protestantes también han prohibido en diversas ocasiones la entrada de sus miembros en la Masonería).

Otros documentos papales que exponen el error de la Masonería:

■ Benedicto XIV, Providas, 18 mayo, 1751.


■ Pío VII, Ecclesiam a Jesu Christo, 13 sept., 1821.
■ León XII, Quo Graviora, 13 marzo, 1825.

■ Pío VIII, Traditi Humilitati, encíclica, 24 mayo, 1829.
■ Gregorio XVI, Mirari Vos, encíclica, 15 agosto, 1832.

■ Pío IX, Qui Pluribus, encíclica. 9 nov., 1846.
■ León XIII, Humanum Genus, encíclica, 20 abril, 1884.

■ León XIII, Dall'alto dell'Apostolico Seggio, encíclica,15 de octubre1890.
■ León XIII, Inimica Vos, encíclica 8 diciembre, 1892.

■ León XIII, Custodi Di Quella Fede, encíclica 8 diciembre, 1892.

Algunos puntos de la encíclica Humanum Genus, escrita por León XIII en 1884. Esta es la más extensa y reveladora de las encíclicas que exponen la Masonería. Desvela el engaño masónico y sus verdaderos objetivos:
♦ El fin de la Masonería es derrocar todo el orden religioso y político del mundo que ha producido la enseñanza cristiana y sustituirlo por un nuevo orden de acuerdo a sus ideas.

♦ Sus ideas proceden de un mero "naturalismo". La doctrina fundamental del naturalismo es que la naturaleza y la razón humana deben ser dueñas y guías de todo.
♦ La Masonería reclama ser la religión "natural" del hombre. Por eso dice tener su origen en el comienzo de la historia.
♦ El concepto masón de Dios es opuesto al de la Iglesia Católica. No aceptan de Dios sino un conocimiento puramente filosófico y natural. (Dios es entonces imagen del hombre. Por eso no tienen una clara distinción entre el espíritu inmortal del hombre y Dios).
♦ Niegan que Dios haya enseñado algo.
♦ No aceptan los dogmas de la religión ni la verdad que no puede ser entendida por la inteligencia humana.

♦ Poco les importa los deberes para con Dios. Los pervierten con opiniones erradas y vagas.
♦ La Masonería promulga un sincretismo que mezcla desde los misterios de la cábala del antiguo oriente hasta las manipulaciones tecnológicas del modernismo occidental.
♦ El emblema masónico del compás y el cuadrante son símbolos de un racionalismo que pretende identificarse con todo lo que es "natural".
♦ Su calendario numera los "Años de Luz" (del primer día de la creación o "Años del Mundo".
♦ Enseña que la Iglesia Católica es una secta.
♦ Su oposición a la Iglesia Católica antecede a la oposición de la Iglesia contra ella.

Incompatibilidad entre el Catolicismo y la Masonería:

El Catolicismo es una religión revelada y esencialmente sobrenatural. Por eso la Iglesia debe enseñar con autoridad la doctrina revelada.
La Masonería promete la perfección por medio solo del orden natural y ve el orden natural como el más alto destino.

De lo anterior se concluye que el Catolicismo y la Masonería son esencialmente opuestas. Si una desistiera de su oposición a la otra, dejaría de ser lo que es.
La encíclica hace una reflexión basada en las "dos ciudades" de San Agustín que representan dos reinos opuestos en guerra. En un lado Jesucristo, en el otro está Satanás. La fuerza detrás de la Masonería, causante de sus engaños y su odio a la verdad de Jesús no puede ser sino Satanás, el príncipe de la mentira.

El Papa enseña que el abandono de las virtudes cristianas es la principal causa de los males que amenazan a la sociedad. (ref. Misericors Dei filius, 23 de junio, 1883).
Fuente: www.corazones.org

martes, 5 de marzo de 2013

IDEOLOGÍA HOMOSEXUALISTA

"La IDEOLOGÍA HOMOSEXUALISTA es una insidia contra la legítima autonomía de pensamiento", dice el Cardenal Biffi
 
Respecto al problema hoy emergente de la homosexualidad, la concepción cristiana nos dice que es necesario siempre distinguir entre el respeto debido a las personas, que conlleva el rechazo de toda marginación social y política (excepto la naturaleza inderogable de la realidad matrimonial y familiar), y el rechazo de toda exaltada “ideología de la homosexualidad”, rechazo que es obligatorio.

La palabra de Dios, tal como la conocemos en una página de la Carta a los Romanos del apóstol Pablo, nos ofrece una interpretación teológica del fenómeno de la extendida aberración cultural en esta materia: tal aberración – afirma el texto sagrado – es al mismo tiempo la prueba y el resultado de la exclusión de Dios de la atención colectiva y de la vida social, y de la reticencia a darle la gloria que Él espera (cf. Rm 1, 21).

La exclusión del Creador determina un descarrilamiento universal de la razón:«Se han perdido en sus vanos razonamientos y sus mentes obtusas se han entenebrecido. Si bien se declaran sabios, se han vuelto necios» (Rm 1, 21-22). En consecuencia, a partir de esta obcecación intelectual se produce la caída conductual y teórica en el más completo libertinaje: «Por eso Dios los ha abandonado a la impureza de los deseos de su corazón, hasta llegar a deshonrar entre ellos a sus propios cuerpos» (Rm 1, 24).
 
Y para prevenir cualquier equívoco y toda lectura acomodaticia, el apóstol prosigue haciendo un análisis impresionante, formulado con términos totalmente explícitos:
«Por eso Dios los ha abandonado a las pasiones infames. En efecto, sus mujeres han cambiado las relaciones naturales en relaciones contra natura. Igualmente también los varones, abandonando la relación natural con la mujer, han ardido de deseo unos con otros, cometiendo actos ignominiosos varones con varones, recibiendo así en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como no consideraron que debían conocer a Dios adecuadamente, Dios los ha abandonado a su inteligencia depravada y ellos han cometido acciones indignas» (Rm 1, 26-28).

Por último, san Pablo se apresura a observar que la vileza extrema se da cuando “los autores de tales cosas… no sólo las cometen, sino que también aprueban a quien las lleva a cabo” (cf. Rm 1, 32).

Es
una página del libro inspirado, que ninguna autoridad terrenal puede obligarnos a censurar. Y ni siquiera nos es permitido, si queremos ser fieles a la palabra de Dios, la actitud pusilánime de ignorarla, a causa de la preocupación de parecer no “políticamente correctos”.

Debemos hacer notar también el interés particular para nuestros días de esta enseñanza de la Revelación: lo que san Pablo ponía de manifiesto como acontecido en el mundo greco-romano, se demuestra proféticamente correspondiente a lo que se ha verificado en la cultura occidental en estos últimos siglos. La exclusión del Creador – hasta proclamar grotescamente, hace algunas décadas, la “muerte de Dios” – ha tenido como consecuencia (y casi como castigo intrínseco) una propagación de una visión sexual aberrante, desconocida (en cuanto a su arrogancia) en las épocas anteriores.
 
La ideología de la homosexualidad – como se entiende a menudo a las ideologías cuando se tornan agresivas y llegan a ser políticamente vencedoras –se convierte en una insidia contra nuestra legítima autonomía de pensamiento: quien no la comparte corre el riesgo de la condena en una especie de marginación cultural y social.
 
Los atentados a la libertad de juicio comienzan por el lenguaje. Quien no se resigna a aceptar la “homofilia” (es decir, el aprecio teórico de las relaciones homosexuales), es acusado de “homofobia” (etimológicamente el“miedo a la homosexualidad). Debe quedar bien en claro: quien se ha mantenido fuerte, iluminado por la luz de la palabra inspirada y vive en el “temor de Dios”, no tiene miedo de nada, excepto de la estupidez frente a la cual, como decía Bonhoeffer, estamos indefensos. Ahora se levanta a veces contra nosotros directamente la acusación increíblemente arbitraria de “racismo”: un vocablo que, entre otras cosas, no tiene nada que ver con esta problemática, y en todo caso es totalmente extraño a nuestra doctrina y a nuestra historia.
 
El problema sustancial que se perfila es éste: ¿se permite todavía en nuestros días ser discípulos fieles y coherentes de la enseñanza de Cristo (que desde hace milenios ha inspirado y enriquecido toda la civilización occidental), o debemos prepararnos para una nueva forma de persecución, promovida por los homosexuales facciosos, por sus cómplices ideológicos y también por aquellos que tendrían el deber de defender la libertad intelectual de todos, inclusive de los cristianos?
 
Hacemos una pregunta en particular a los teólogos, a los biblistas y a los pastoralistas: ¿por qué en este clima de exaltación casi obsesiva de la Sagrada Escritura no hay nadie que cite el pasaje de Rm 1, 21-32? ¿Cómo no hay nadie que se preocupe un poco de hacerlo conocer a los creyentes y a los no creyentes, no obstante su evidente actualidad?



viernes, 1 de marzo de 2013

DE CÁMARAS DE GAS y DEMÁS

CÁMARAS DE GAS



Las pretendidas cámaras de gas nazis de Auschwitz o de otro lugares, son simplemente inconcebibles por razones físicas o químicas que son evidentes: nunca, después del pretendido gastamiento con gas cianhídrico de cientos o miles de personas en un local, hubieran podido penetrar otros hombres en un verdadero baño de ese veneno para manipular y extraer allí tantos cadáveres que, impregnados de cianuro tanto por fuera como por dentro, se habrían hecho intocables.

El gas cianhídrico se adhiere fuertemente en las superficies; penetra incluso el cemento y el ladrillo y es difícil de ventilar; penetra en la piel, se instala en los cuerpos, se mezcla con las secreciones humorales. En los Estados Unidos, es precisamente ese gas el que se utiliza, aun en nuestros días, en una cámara de gas para ejecutar a un condenado a muerte, pero precisamente esta cámara es de acero y cristal, provista de una maquinaria obligatoriamente muy complicada y necesita de extraordinarias precauciones de empleo; es suficiente ver una cámara de gas americana destinada a ejecutar a un solo individuo, para darse cuenta de que las pretendidas cámaras de gas de Auschwitz que supuestamente han servido para ejecutar a multitudes de individuos, día tras día, no han podido ni existir ni funcionar.

HOLOCAUSTO: ¿CÓMO ES EN FRANCIA?



HOLOCAUSTO

En Francia es perfectamente lícito proclamar que no se cree en Dios pero está prohibido decir que no se cree en el "Holocausto" o simplemente que se duda de él. Esta prohibición de toda suerte de discusión ha llegado a ser formal y oficial con la ley del 13 de Julio de 1990. Dicha ley fue publicada en el Diario Oficial de la República Francesa al día siguiente, es decir, el 14 de Julio, día de conmemoración de la República y de la Libertad. Esta ley proclama que la pena puede llegar hasta un año de prisión y una multa de 45000 euros; pero es igualmente posible la condena al pago de daños y perjuicios y de considerables costas judiciales.

La jurisprudencia precisa que todo esto se aplica "incluso si (esta controversia) está presentada bajo una forma encubierta o dubitativa o por vía de insinuación" (Código Penal, París, Dalloz, 2006, p.2059).

Francia no tiene más que un mito oficial, el del "Holocausto" y no conoce más que una blasfemia, la que ultraja al "Holocausto".

SAN PÍO X y TEODORO HERZL

San Pío X y Teodoro Herzl

de SANTA IGLESIA MILITANTE de santaiglesiamilitante@hotmail.com (Constantino)
 
Ayer fui recibido por el Papa Pío X. Me recibió de pie y tendió la mano que no besé. Se sentó en un sillón, especie de trono para “los asuntos menores” y me invitó a sentarme cerca de él. El Papa es un sacerdote lugareño, más bien rudo, para quien el Cristianismo permanece como una cosa viviente, aún en el Vaticano. Le expuse mi demanda en pocas palabras. Pero, tal vez enojado porque no le había besado la mano, me contestó de modo demasiado brusco:

— No podemos favorecer vuestro movimiento. No podemos impedir a los judíos ir a Jerusalén, pero no podemos jamás favorecerlo. La tierra de Jerusalén si no ha sido sagrada, ha sido santificada por la vida de Jesucristo. Como jefe de la Iglesia no puedo daros otra contestación. Los judíos no han reconocido a Nuestro Señor. Nosotros no podemos reconocer al pueblo judío.

De modo que el antiguo conflicto entre Roma y Jerusalem, personificado por mi interlocutor y por mí, revivía en nosotros. Al principio traté de mostrarme conciliador. Le expuse mi pequeño discurso sobre la extraterritorialidad. Esto no pareció impresionarlo. “Gerusalemme”, dijo, no debía a ningún precio, caer en manos de los judíos.

— Y sobre el estatuto actual, ¿qué pensáis vos, Santidad?
— Lo sé; es lamentable ver a los turcos en posesión de nuestros lugares Santos. 
Pero debemos resignarnos. En cuanto a favorecer el deseo de los judíos a establecerse allí, nos es imposible.

Le repliqué que nosotros fundábamos nuestro movimiento en el sufrimiento de los judíos, y queríamos dejar al margen todas las incidencias religiosas.

— Bien, pero Nos, en cuanto Jefe de la Iglesia Católica, no podemos adoptar la misma actitud. Se produciría una de las dos cosas siguientes: o bien los judíos conservarán su antigua Fe y continuarán esperando al Mesías, que nosotros los cristianos creemos que ya ha venido sobre la tierra, y en este caso ellos niegan la divinidad de Cristo y no los podemos ayudar, o bien irán a Palestina sin profesar ninguna religión, en cuyo caso nada tenemos que hacer con ellos. La fe judía ha sido el fundamento de la nuestra, pero ha sido superada por las enseñanzas de Cristo y no podemos admitir que hoy día tenga alguna validez. Los judíos que debían haber sido los primeros en reconocer a Jesucristo, no lo han hecho hasta hoy.

Yo tenía a flor de labio la observación: “Esto ocurre en todas las familias; nadie cree en sus parientes próximos”; pero de hecho contesté: “El terror y la persecución no eran ciertamente los mejores medios para convertir a los judíos”.

Su réplica tuvo, en su simplicidad, un elemento de grandeza:

— Nuestro Señor vino al mundo sin poder. Era povero. Vino in pace. No persiguió a nadie. Fue abbandonato aún por sus apóstoles. No fue hasta más tarde que alcanzó su verdadera estatura. La Iglesia empleó tres siglos en evolucionar. Los judíos tuvieron, por consiguiente, todo el tiempo necesario para aceptar la divinidad de Cristo sin presión y sin violencias. Pero eligieron no hacerlo y no lo han hecho hasta hoy.
— Pero los judíos pasan pruebas terribles. No sé si Vuestra Santidad conoce todo el horror de su tragedia. Tenemos necesidad de una tierra para esos errantes.
— ¿Debe ser Gerusalemme?
— Nosotros no pedimos Jerusalem sino Palestina, la tierra secular.
— Nos no podemos declararnos a favor de ese proyecto.

Teodoro Herzl
Nota: He aquí el testimonio luego de su visita a San Pío X, en Roma, el 26 de enero de 1904. Aparecido originalmente en “La Terre Retrovée”, 1º de Julio de 1956.